Todo esto se trata de algo que había en las melodías de Franceso De Gregori, de las imágenes en las letras de Mogol que cantaba Battisti, del tropicalismo puesto a prueba en los años setenta y el rock n' roll que siempre perturbó mi espíritu. Todas esas cosas puestas en mi bolígrafo, incluyendo las emociones que experimento y las situaciones que intervienen en mi forma de vivir, pretenden cambiar la figura del cantautor moderno, explorando en los sonidos de todos los continentes, sobre todo el sur de América y los sonidos de la Italia mía. Después llegó Freddy, con sus dibujitos y las borracheras, intentando darle sentido a las cosas que yo cantaba y pasó el tiempo y cantamos y tomamos cerveza y dibujamos hasta lograr una pequeña monarquía que combina el performance de la pintura con el cantautor callejero.